Yo pensaba que de él me habia olvidado. Acá me ves buscandolo una vez más. Mi carcelero, mi perpetua condena, mi debilidad, ave nocturna tras su vuelo deja tanta soledad. Aprendí a odiarlo con el tiempo y me sentí mucho mejor, sin embargo uno siempre añora a el qe rompe el corazón.
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